· Análisis
Plan de práctica invernal de golf basado en tus estadísticas
El invierno no tiene por qué ser una pausa ni una temporada de bolas sin rumbo. Si registraste tus vueltas este año, tus números de strokes gained ya te dicen qué merece la pena trabajar hasta marzo.

Llega noviembre, los días se acortan y la mayoría de los golfistas amateurs hacen una de dos cosas: dejan los palos en el maletero hasta la primavera o se pasan el invierno pegando bolas en el campo de prácticas sin un objetivo claro. Un plan de práctica invernal hecho con tus propios datos funciona mejor que ambas opciones.
Si has registrado tus vueltas durante la temporada, ya sabes dónde se te van los golpes. Solo falta cruzar esa información con lo que realmente puedes entrenar cuando hace frío, llueve o anochece a las seis.
Primero, revisa la temporada
Antes de pensar en ejercicios, dedica un rato a tus números. Necesitas la media de la temporada en cada categoría de strokes gained y una referencia cercana a tu nivel, no la del PGA Tour.
Pongamos el caso de una golfista con handicap 18 que ha jugado 20 vueltas registradas entre marzo y octubre. Estos son sus números frente a la referencia de handicap 20:
| Categoría | Media de la temporada | Referencia hcp 20 | Diferencia |
|---|---|---|---|
| Salida | -3,9 | -3,4 | -0,5 |
| Approach | -7,6 | -7,5 | -0,1 |
| Alrededor del green | -3,4 | -2,5 | -0,9 |
| Putting | -1,7 | -1,8 | +0,1 |
Sus hierros están al nivel esperado y patea algo mejor que la media. Donde pierde de verdad es alrededor del green y, en menor medida, desde el tee. Son 1,4 golpes por vuelta repartidos en dos categorías.
Baja al detalle
Con las categorías sabes dónde mirar. Con el desglose sabes qué entrenar. En este caso, al revisar hoyo a hoyo aparecen dos patrones claros:
- Juego corto: casi todas las pérdidas llegan desde menos de 20 metros con el green en contra o desde bunker. Desde calle y con green a favor, sale bien.
- Salida: no es un problema de distancia. La diferencia viene de los drives que acaban fuera de límites o en un obstáculo. Le pasa bastante más a menudo que a la media de su handicap, y cada uno cuesta cerca de un golpe entero.
Ya no se trata de “mejorar el juego corto” en general. Son dos problemas concretos: golpes delicados con poco green y un drive que se escapa a la derecha.
Qué se puede entrenar en invierno y qué no
No todo se entrena igual cuando el campo está cerrado o embarrado. Hay que ser honesto con esto al montar el plan.
Se entrena bien en interior o con mal tiempo:
- Contacto y punto bajo del palo con una red y una alfombrilla
- Dispersión y dirección de salida con un simulador o launch monitor
- Putts cortos en una alfombra de putt
- Movilidad y trabajo físico
Se entrena mal o no se entrena:
- Chips desde lies reales y hierba rala
- Bunkers (salvo que tu club tenga zona de prácticas abierta)
- Control de velocidad en putts largos: la moqueta no se parece a un green
- Decisiones en el campo
Lo incómodo del ejemplo es que su mayor pérdida está justo en lo que peor se entrena en casa. Pero en buena parte de España muchos campos siguen abiertos en invierno, y una zona de approach con algo de hierba vale más que cualquier alfombra. Si tu club la tiene, úsala. Si vives en un sitio donde el campo cierra meses, reparte más horas al segundo problema y deja el juego corto para las primeras semanas de primavera.
El plan, en tres fases
Cuatro meses son muchos para mantener la motivación. Dividirlos en fases con un objetivo cada una ayuda a no abandonar en enero.
Fase 1: medir (noviembre)
Las primeras sesiones son para hacer pruebas, no para entrenar. Con el drive, una sesión de simulador: 20 bolas y apuntar cuántas quedarían dentro de una calle de 30 metros de ancho. Con el juego corto, si tienes acceso a una zona de approach, 20 chips desde 10-15 metros con poco green y medir cuántos quedan a menos de 2 metros.
Anótalo todo. Ese es tu punto de partida.
Fase 2: entrenar (diciembre a febrero)
Reparte el tiempo según los golpes que pierdes en cada problema:
- Unos dos tercios al juego corto (0,9 golpes): en la zona de approach cuando se pueda, y en casa, trabajo de contacto con una red y una toalla detrás de la bola para detectar golpes pesados. El objetivo es que el palo toque primero la bola, siempre.
- Un tercio a la salida (0,5 golpes): en simulador, trabajando la dirección de salida y un golpe de seguridad para los hoyos con fuera de límites. Muchas veces la solución no es un swing nuevo, sino un madera 3 o un híbrido en los tres o cuatro hoyos que más castigan.
Approach y putting, solo mantenimiento. Están al nivel de su handicap o mejor, y en invierno el tiempo es escaso. La regla 80/20 aplicada a la práctica va justo de esto: dedicar las horas a lo que más golpes cuesta, no a lo que más apetece.
Fase 3: comprobar y volver al campo (marzo)
Repite las pruebas de noviembre en las mismas condiciones. Si antes metías 8 de 20 chips a menos de 2 metros y ahora metes 13, has mejorado de verdad, aunque todavía no lo veas en el resultado.
A partir de aquí, más tiempo en hierba real y en greens de verdad. La velocidad del putt largo, por ejemplo, lleva meses sin trabajarse.
Objetivos que puedas comprobar en primavera
Sin un objetivo, el plan es solo una rutina. Antes de empezar, escribe qué esperas ver en tus primeras 5-8 vueltas de la temporada que viene. Para nuestra golfista serían algo así:
- Alrededor del green: de -3,4 a -2,8
- Salida: de -3,9 a -3,5
- Approach y putting: mantenerse
En total, alrededor de un golpe por vuelta. No es espectacular, pero es realista para un invierno bien aprovechado, y lo puedes medir. Si quieres organizar las sesiones semana a semana, en cómo crear un plan de práctica con tus datos tienes el método completo.
Y no juzgues el plan por las dos primeras vueltas. Al principio de la temporada los resultados bailan mucho y los campos todavía no están en su mejor momento.
Errores típicos del invierno
Cambiar el swing entero porque “es el momento”. A veces lo es. Pero si tus hierros ya están al nivel de tu handicap, rehacer el swing es mucho riesgo para poco premio.
Fiarte de la alfombrilla. Perdona los golpes pesados y te hace sentir mejor de lo que estás. Por eso conviene volver a medir sobre hierba en marzo.
Quedarte con un solo objetivo. Uno principal está bien, pero sin un segundo frente es fácil aburrirse en enero y acabar pegando drivers sin más.
Dejar de registrar. Las primeras vueltas de primavera son la prueba del plan. Regístralas en golfity desde el primer día, aunque salgan oxidadas, para poder compararlas con las medias de esta temporada.
Resumido en una ficha
Saca las medias de la temporada. Compáralas con la referencia de tu handicap. Localiza una o dos categorías donde la diferencia sea mayor y baja al detalle para ver exactamente dónde se van los golpes. Quédate con lo que puedas trabajar en invierno, ponle un objetivo y vuelve a medir antes de empezar la temporada.
Cabe en una ficha de cartulina, y te va a servir más que cuarenta horas de práctica a ciegas.





