· Análisis
Datos de launch monitor vs datos en el campo: por qué tus números no cuadran
En el simulador tu hierro 7 vuela 140 metros y cae siempre en la misma zona. En el campo te quedas corto en cuatro greens. Los dos datos son ciertos, pero miden cosas distintas.

En el simulador tu hierro 7 vuela 140 metros de carry y apenas se abre. El sábado tienes 137 metros a bandera, sacas ese mismo hierro 7 y la bola se queda en el antegreen. Otra vez.
Los datos de launch monitor no te están mintiendo, y los del campo tampoco. Simplemente miden cosas diferentes. El launch monitor registra cómo sale la bola del palo en condiciones ideales. Los datos en el campo registran qué pasó con esa bola, y con tu resultado, en condiciones reales. El problema aparece cuando das por hecho que un conjunto de datos describe al otro.
Para qué sirve de verdad un launch monitor
Un launch monitor es una herramienta muy precisa para un trabajo concreto. Te da velocidad de bola, ángulo de salida, spin, distancia de carry y dispersión lateral en cada swing, sin tener que adivinar nada.
Donde más brilla es en las distancias entre palos. Saber que tu hierro 8 hace 130 metros de carry y tu hierro 7 unos 140 es la base para no equivocarte de palo, y no hay otra forma de conseguir carries fiables. También resuelve en una sesión las dudas de material (varilla, loft, cabezas nuevas) y te dice si un cambio de path o de cara se está asentando antes de llevarlo al campo.
Lo que no puede decirte es cuántos golpes vale todo eso.
Lo que el launch monitor no ve
Pegar bolas desde una alfombrilla o desde un lie perfecto elimina casi todo lo que hace difícil un golpe real. Hay cuatro diferencias que separan tus números del simulador de tu tarjeta.
El lie
La alfombrilla perdona los golpes gordos; el césped no. Súmale el rough, los bunkers de calle, las chuletas y los desniveles, y tanto el carry como la calidad del contacto bajan. Un hierro 7 desde rough ligero con la bola por encima de los pies no se parece al golpe que repetiste 40 veces el martes.
La repetición
En el campo de prácticas pegas el mismo palo al mismo objetivo una y otra vez, corrigiendo sobre la marcha. La quinta bola se beneficia de las cuatro anteriores. En el campo tienes un solo intento con ese palo, muchas veces después de veinte minutos sin tocarlo.
Promedios frente a recuerdos
Casi todos recordamos el mejor número de la sesión, no la media. Si tus carries con el hierro 7 fueron de 133 a 145 metros, el que se te queda grabado es el de 145. Si eliges palo con ese dato, la mayoría de tus golpes se quedarán cortos. Por eso los amateurs fallan el green por corto muchas más veces que por largo.
Las condiciones
Temperatura, viento, altitud, terreno duro o blando. El launch monitor lo normaliza todo. El campo no.
Lo que te dicen los datos en el campo
Los datos del campo responden a la pregunta que el simulador no puede contestar: ¿dónde pierdes golpes? Registran el lie, la distancia, el resultado y el golpe siguiente, así que cada swing se valora por lo que hizo en tu resultado.
Eso es justo lo que mide el strokes gained. Cada posición en el campo tiene un número esperado de golpes para terminar el hoyo, según la investigación de Mark Broadie. Un golpe se valora por cuánto mejoró tu posición respecto a esa expectativa:
Strokes gained = golpes esperados antes − golpes esperados después − 1Ningún dato del launch monitor aparece en esa fórmula. Solo cuentan los resultados.
Un ejemplo real: el mismo jugador con dos fuentes de datos
Pongamos una jugadora de handicap 12 que dedica una hora a su hierro 7 en el launch monitor. La sesión muestra:
- Carry medio: 139 metros
- Dispersión lateral: unos 9 metros a cada lado de la línea
- Rango de distancias: de 133 a 145 metros
Si trasladas esa dispersión a un green desde unos 137 metros (150 yardas), la bola media queda a unos 9 metros del hoyo. Desde la calle a esa distancia, la referencia del circuito profesional espera 2,98 golpes para terminar. Desde 9 metros en el green, unos 1,98:
2,98 − 1,98 − 1 = 0,00 strokes gainedEn el simulador, su hierro 7 aguanta el nivel de un profesional.
Ahora miramos 10 vueltas reales desde esa misma franja de distancia. Sus approaches desde 128 a 146 metros cogieron green más o menos la mitad de las veces. Cuando lo cogían, el primer putt medio quedaba a unos 14 metros. Cuando fallaba, casi siempre era por corto, con un chip desde el antegreen o el rough delantero.
Dos resultados típicos:
Green cogido a 14 metros (golpes esperados ≈ 2,10):
2,98 − 2,10 − 1 = −0,12 golpesCorta, chip de 14 metros desde el rough (golpes esperados ≈ 2,60):
2,98 − 2,60 − 1 = −0,62 golpesAl 50 %, sale una media de −0,37 golpes por approach desde esa distancia. Con seis golpes así por vuelta, esa franja le cuesta unos dos golpes por ronda. El launch monitor decía que era un buen palo. El campo dice que ahí se le escapan golpes.
El simulador no se equivocaba. Medía a una versión de la jugadora que no aparece en el campo.
Cómo combinar los dos
Cada fuente de datos rinde mejor haciendo su propio trabajo.
1. Que el campo elija el problema. Registra tus vueltas y mira tu strokes gained por categoría. Si el juego de approach es donde más pierdes, baja al detalle por distancias. Si el problema está en el putt o en la salida, deja el launch monitor para más adelante: no te va a encontrar un problema de putt. En cómo practicar según tus datos de strokes gained tienes el proceso completo.
2. Que el launch monitor explique la causa. Cuando ya sabes que los 137 metros te cuestan golpes, el monitor te dice por qué. ¿El carry real es más corto de lo que crees? ¿El rango de distancias abarca 18 metros? ¿El contacto es irregular? Eso es diagnóstico, y para diagnosticar un launch monitor es excelente.
3. Elige palo por tu media, no por tu mejor golpe. Si tu hierro 7 hace 139 de media con un rango de 133 a 145, y la bandera está a 137 con problemas por delante, el hierro 6 suele ser mejor opción. Tus fallos en el campo te dirán si el ajuste funciona. Si empiezas a pasarte, tus números eran fiables desde el principio.
4. Confirma la mejora en el campo. Un cambio técnico que reduce tu dispersión en el simulador es solo una hipótesis hasta que tus números en el campo se muevan. Dale entre cinco y diez vueltas y compara tu strokes gained de approach en esa franja con el punto de partida.
Qué registrar en el campo
No necesitas sensores para construir la parte del campo. En cada approach, apunta desde dónde pegas (distancia y lie), con qué palo y dónde termina la bola. Con eso, el strokes gained hace el resto.
golfity guarda la distancia, el lie y el resultado de cada golpe, y calcula el strokes gained frente a la referencia que elijas. Con las estadísticas por palo ves qué hierros rinden en condiciones reales. Compáralas con tus distancias del launch monitor y encontrarás los palos que brillan en la alfombrilla pero te cuestan golpes en el campo.
Si juegas sobre todo desde 140 metros hacia dentro, revisa también los benchmarks de proximidad en approach para tu handicap. Así sabrás si quedarte a 14 metros de media es un problema o lo normal para tu nivel.
Qué dato mirar primero
El launch monitor te dice lo que tu swing puede hacer. Los datos del campo te dicen lo que hace cuando cuenta. Los resultados salen del segundo, así que empieza por ahí y recurre al simulador cuando necesites entender por qué un palo o una distancia concreta te está costando golpes.





