
La evolución de las estadísticas de golf: una breve historia
Durante siglos el golf se midió con un solo número por vuelta. Hasta 2003 nadie registró dónde caía la bola, y hasta hace una década nada de esto llegaba al golfista de club.

Durante siglos el golf se midió con un solo número por vuelta. Hasta 2003 nadie registró dónde caía la bola, y hasta hace una década nada de esto llegaba al golfista de club.

Un día de 40 km/h te puede costar dos golpes antes de pegar uno malo. El viento no se descuenta de tu strokes gained, así que conviene saber exactamente de dónde te quita los golpes.

La primera tarjeta del carrusel post-ronda es tu tarjeta hoyo a hoyo, generada para leerse en una pantalla de móvil. Esto es lo que lleva y cuándo conviene más que publicar el total.

Strokes gained parece complicado porque los resultados llegan con decimales. El cálculo que hay debajo es una sola resta aplicada a cada golpe, con una tabla de golpes esperados construida a partir de datos reales.

El palo en el que más confías rara vez es tu mejor palo, y esa parte del juego por la que te disculpas suele estar bien. Una autoevaluación sencilla contra tus datos te enseña dónde se separaron la creencia y el rendimiento.

Una pantalla de strokes gained llena de números rojos no es una sentencia. Aprende a distinguir si tienes un problema real, una mala racha o un error de datos que puedes corregir en cinco minutos.